Endodoncia

“Endo” significa “dentro” y “odont” significa “diente” en latín y griego. El tratamiento endodóncico trata el interior del diente.

La endodoncia es la rama de la odontología dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la pulpa dental, tejido que se encuentra en el interior de los dientes y gracias al cual, el diente se nutre y percibe los estímulos externos. Su finalidad es preservar las piezas dentales dañadas, evitando así su pérdida. En nuestro espacio contamos con múltiples avances como la radiografía tridimensional (3D) o la magnificación. 

El tratamiento endodóntico es necesario cuando la pulpa dental se inflama o se infecta. La causa más frecuente es por presencia de caries profunda, pero también es necesario recurrir a este tipo de tratamientos en caso de traumatismos dentales o desgastes severos. Si una pulpa afectada no se trata, puede desencadenar dolor e infección. En ocasiones, el proceso puede cursar asintomático y detectarse mediante un control radiográfico, de ahí la importancia de realizar revisiones periódicas. 

Según el número de conductos que tiene el diente:

  • Endodoncia unirradicular: se realiza en aquellas piezas dentales que únicamente cuentan con una raíz o conducto. Suelen ser los incisivos y caninos.

  • Endodoncia birradicular: este procedimiento se efectúa en dientes con dos conductos como los molares inferiores o los segundos premolares superiores.

  • Endodoncia multirradicular: se lleva a cabo en dientes con tres o más conductos como los molares superiores.

El tratamiento consiste en limpiar el interior del diente, desinfectarlo y sellarlo de manera tridimensional para evitar su reinfección. El procedimiento que seguimos es el siguiente:

  • Anestesiamos la zona en la que se va actuar, siendo un procedimiento indoloro y colocamos un dique de goma para mantener el diente aislado, limpio y sin contacto con la saliva durante la endodoncia.
  • Realizamos una apertura en la corona del diente para acceder a los conductos donde se encuentra la pulpa.
  • Se usan unos instrumentos y una solución irrigadora desinfectante para limpiar el contenido del diente.
  • Procedemos a la obturación y sellado del conducto con un material biocompatible.
  • Finalmente, el diente se reconstruye de la manera más adecuada devolviendo la funcionalidad y estética a la pieza afectada.

 

En la mayoría de los casos los tratamientos pulpares pueden realizarse en una sola sesión, si bien en algunas ocasiones, dependiendo del estado previo del diente y de la anatomía que este presente, el procedimiento puede efectuarse en una o varias sesiones.

La mayoría de los dientes pueden ser tratados. Los avances científicos en endodoncia están haciendo posible que dientes que años atrás se hubiera perdido ahora puedan salvarse. Y cuando el tratamiento endodóntico no es efectivo, una reendodoncia o una cirugía endodóntica podría aun salvar el diente. 

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